6 y 7 Marzo 2020

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Congreso Mundial de Educación 2018

Educación ciudadana contra la apatía social

Introducción

Monterrey puede ser una ciudad voluble cuando se trata del clima. En invierno en esta ciudad norestense puede asustar a más de uno porque sus temperaturas pueden acercarse a los cero grados centígrados; mientras que en verano es una verdadera olla de presión que sobrepasan los 40 grados en el día y en la noche, lejos de parecer que habrá un alivio, lo poco que logra bajar puede dejar atónito a cualquier que no esté acostumbrado al su calor singular.

Sin embargo, hablamos de uno de los tres polos económicos de México, como gusta recordarlo cada uno de sus habitantes y la urbe de concreto e industrias instaladas en pleno desierto. Y no es para menos, se trata de una ciudad con uno de los per capital más alto del país y que en este IV Congreso Mundial de Educación abrió las puertas a un debate necesario en un México lleno de contradicciones y cambios políticos importante. El tema, este año, «Educación ciudadana contra la apatía social», fue sin duda un espacio de reflexión y que se enlaza con ese panorama preelectoral que ha traído debates de todo tipo.

Los días 15 y 16 de marzo fueron de suficiente intensidad y en los que la controversia se hizo presente para generar uno de los diálogos más ricos y saludables en materia social. Lo cual fue aprovechado por un público amplio que varió desde estudiantes de Ciencias de la Educación hasta directivos y miembros activos de distintas ONG nacionales. Si bien el escenario contó con figuras destacadas de todos los ámbitos que abarcan temas concernientes a pedagogía, economía, cine, literatura, sociedad y política; la verdadera práctica se produjo en el poco tiempo libre, donde las entrevistas y comentarios iban y venían en provecho de la organización. Los dieciocho participantes, repartidos en cinco conferencias y cuatro paneles, dirigieron la atención a los desafíos y cambios necesarios, sobre todo en una época de inquietud política y social, y con la preocupación de las generaciones que tendrán que decidir el destino de su vida y educación.

Pero el tema de este año, que pareciera siempre un secreto a voces, fue abordado en forma directa, con la claridad de que la apatía no es un fenómeno que tenga que ser analizado sólo desde la política o simplemente como una forma de comodidad ingenua. Se estima que en educación muchas competencias son necesarias para generar democracia, pensamiento y actitud humanista, responsabilidad social y ecológica y la apatía ha sido uno de los mayores obstáculos, restando o limitando la participación al momento de poner en práctica estas mismas competencias, si se quiere incentivar el debate y sobre todo si nos armamos de responsabilidad y empezamos por transformar nuestro entorno más inmediato. En la escuela se viven constantemente fenómenos como el bullying, el rechazo por condiciones económicas y sociales y voltear a un lado o hacerse "de la vista gorda", como se conoce comúnmente, no es una respuesta acertada. No, por lo menos si se quiere hablar de soluciones. Que si bien para algunos se trata de un tema propio de la juventud actual, no queda tan claro cuando analizamos una historia que puede estar llena de decepciones y ausencia de manos cuando se trata de construir una sociedad mejor.

El silencio, la conformidad aparente, la falta de participación en procesos sociales, educativos e incluso culturales, puede ser limitante al lazos y crecimiento personal, pero es algo que han vivido un sinnúmero de generaciones. Para algunos sectores, incluso, el problema es una de las características principales que definen a los llamados millennials, sin sentarse a analizar con calma de que mucho de las condiciones que estos jóvenes tienen que vivir hoy en día fueron creadas por las generaciones anteriores y las posibles salidas tienen que pasar por un diálogo intergeneracional.

Bernardo Kliksberg –quien dio una de las conferencias más esperadas: «Educación ciudadana para el siglo XXI»– atribuyó el fenómeno del desinterés a raíces socioeconómicas relacionadas con la poca inversión en educación y a los altos índices de pobreza y exclusión social en el continente; del poco interés de algunos gobiernos y de empresas privadas, a pesar de que en la inversión puede estar el germen para transformar este panorama. Kliksberg es un destacado asesor de la ONU y de gobiernos latinoamericanos. Su palabra a llegado a oídos de más de una treintena de gobiernos, empresarios y líderes sociales en casi todo el globo terráqueo. Sus palabras están llenas de lecciones de moral y es avalado por números contundentes sobre economía. Desde hace años colabora con la revista Vanguardia Educativa y es considerado padre de dos nuevas disciplinas: Gerencia social y Ética para el desarrollo. Su voz fue un componente rotundo al momento de entender el panorama en que vive todo el continente latinoamericano y cuáles son las posible salidas. Según Kliksberg, un joven que ha estado expuesto a una dieta deficiente, escuelas en mal estado y con limitaciones en materia de salud y recursos, demuestra las fallas de las gestiones administrativas de los países; y éstas son condiciones que merecen ser atendidas de inmediato si queremos regiones que realmente tengan un desarrollo en todo sentido.

Pero el siglo XXI también ha venido con una marca especial, las nuevas tecnologías: el mundo intercomunicado con información que viaja a una velocidad vertiginosa. Una de las primeras preguntas que saltaron fue si éstas tecnologías tenían algo que ver con la apatía o pueden ayudar a resolver el problema. Y quizá uno se pueda aventurar a decir que en algún porcentaje han influido, si observamos el tiempo que los jóvenes le dedican a las redes sociales o al intercambio de datos sin análisis que circulan de un lado a otro, pero a falta de un estudio serio que lo avale, la mejor manera de analizar el desinterés por la sociedad, por el entorno y a veces hasta por el individuo mismo, se puede asociar, por lo menos en estos tiempos, con las constante falta de información, noticias rápidas o los constantes "faje news" que no dependen del medio sino del interés de quien las propicia y que influyen para que el fenómeno se propague e incluso se confunda con malestar social. Hoy, más que en ninguna otra época ha circulado tanta información y a la vez con una velocidad que le resta importancia al análisis. Pero para el periodista y locutor Eddy Warman, así como para el estudioso de redes sociales, Mario Nieves, las nuevas tecnologías son también una forma de educarse, de aprovechar herramientas que beneficiarán en el aprendizaje y la comprensión. La conferencia de Warman, «El impacto social de los medios de comunicación en el México de hoy», expresó la importancia que tiene para el país el invertir en tecnología, en medios digitales que son mucho más amigables para los jóvenes de hoy. Mientras que la de Nieves, «Tejiendo redes para la vida: redes sociales para una mejor educación», se centró en la sensibilidad ante el fenómeno digital que se ha creado con las redes y el intercambio de información que ha generado cambios de envergadura en el entorno. Ambos coincidieron en los beneficios y también en el hecho de que aún no se entiende a plenitud el tema de la internet, las redes sociales y su influencia.

Otro participación importante fue la de Diana Ibarra con su participación sobre cómo «Educar para generar igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres». De muchas maneras, explicó Diana Ibarra, quien es investigadora de temas filosóficos, políticos y de género, que la educación actual no está haciendo lo suficiente para lograr una igualdad entre hombres y mujeres. Pero no es un caso único de las escuelas. Desde la infancia, sobre todo en el caso de las niñas, son condicionadas desde los medios publicitarios, la industria del juguete o la moda. Por lo que resaltó que mantener el respeto entre los géneros es educar para un futuro donde la sociedad entera tenga acceso a logros y metas que en el pasado, con la carga patriarcal, ha desechado de una manera fácil e injusta. En el mismo entorno educativo hay carreras que desde la infancia son manejadas para un género u otro, agregó la conferencista. Así como condicionantes que excluyen y que con el tiempo terminan por ir en detrimento de la sociedad. Y si bien no se trata de un tema menor, tampoco se le ha dado la suficiente importancia ni tomado medidas adecuadas para frenarlo. La apuesta, por supuesto, está en la educación dentro y fuera de la escuela de carácter humana, de respeto y con equidad.

¿Por qué puede ser tan importante este tema en Monterrey? Por un lado, en la capital del estado de Nuevo León prima la educación tecnificada. Incluso, una de sus principales instituciones educativa, con grandes logros nacional e internacionalmente, hace mención en su título y está dirigida al desarrollo industrial muy propio de la demanda ciudadana del país; por otro lado, la crítica por este mismo desarrollo ha dejado fuera, en muchas ocasiones, manifestaciones humanistas y artísticas que puedan enriquecer ese mismo proceso. Porque uno y otro no se contraponen y se necesitan mutuamente. El debate sigue estando presente y de alguna manera, más que restar, se intenta que las competencias ciudadanas, humanistas y morales estén a la par con las funcionales al sistema económico y social. Porque las causas son múltiples y este Congreso de Educación puede que nos haya dicho mucho al respecto. Porque se necesita personas con mayor preparación en términos intelectuales, pero que también puedan desarrollar empatía, interés por el otro y por su propia sociedad. Un polo económico que ha traído una de las migraciones más importante del país, de la noche a la mañana tuvo que despertar con una multiculturalidad que necesitaba ser atendida.









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