6 y 7 Marzo 2020

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Congreso Mundial de Educación 2014

Introducción

El primer Congreso Mundial de Educación, organizado por la fundación CRE y la revista Vanguardia Educativa, tuvo como objetivo tratar un tema tan importante como la Evolución en la educación.

Destacados expositores se dieron cita el día 16 y 17 de Octubre para argumentar sobre los desafíos actuales en pedagogía.

El uso de la tecnología, la importancia del arte en la educación, el sentido práctico del conocimiento, la transmisión de valores y la identidad fueron temas tratados en todo el Congreso.

La función del maestro es avivar esa llama que lleva el alumno dentro y ese rol, de gran responsabilidad, necesita personas con un alto criterio moral y sentido pedagógico que lleven a cabo esa tarea. Razón por la cual la educación es una práctica que nunca acaba y que la vemos expresada en el funcionamiento de la sociedad.

El maestro de hoy debe gozar de sensibilidad y sentido ético, tanto como del tacto suficiente para generar en el educando autonomía y criterio.



La radicalidad en la educación
Dr. Héctor Lerma Jasso




El Dr. Héctor Lerma Jasso dio inicio a la primera conferencia del Congreso Mundial de Educación y expuso el papel fundamental que tiene el optimismo en la educación ante un mundo que se encuentra en constante cambio. Pero para que esto sea posible, puntualizó que era necesario comprender la educación desde su punto de partida y revisar su raíz antropológica, que sería la perfectibilidad del ser humano.

El arribo del nuevo milenio y la búsqueda permanente de construir un mejor futuro trae como consecuencia preguntarse sobre el papel de la educación en nuestros días. Una sociedad provechosa tratará de entregar a cada individuo las herramientas necesarias para crear entornos más humanos, igualitarios y que fortalezcan la democracia.

Estos desafíos plantean cambios que puedan generar nuevos modelos educativos y sobre todo que la sociedad sea partícipe de estos movimientos para fortalecer los valores, la transmisión de conocimiento y dotar a cada persona de una actitud creativa.

La principal característica de los bienes y valores es producir una satisfacción en el ser humano, restituir esa fe perdida en el progreso. Por eso, cuando no se está produciendo y el individuo no está en armonía con la sociedad es porque algo mal está sucediendo y la educación es la que debe restituir ese vínculo para consolidar el bienestar y el sentimiento de perfectibilidad que nos permite progresar.

Pero una condición necesaria para que el progreso en la educación sea posible, es generar la confianza en los profesores y en el educando, así como en el proceso mismo de la pedagogía, que es fuente en sí misma de valores y que sería, como expresó el Dr. Lerma Jasso, un caudal de alegría.

Entender bien la evolución de la educación es lo que el doctor llamó La radicalidad de la educación, que en muchas ocasiones se pierde de vista con los progresos tecnológicos o didácticos a los que está expuesto el ser humano, ya que por momentos estos adelantos logran ser tan vertiginosos que no permiten ver el vacío ético en la sociedad o limita el profundizar en temas fundamentales para los valores.

Uno de los principales argumentos fue el tema de la crisis, que comienza con una raíz antropológica: “porque estamos viendo una serie de humanismos inhumanos, que aunque se ha logrado que el hombre realice caminatas espaciales, reproduzca mamíferos genéticamente, se comunique en redes digitales a miles de kilómetros, no ha sido capaz de darle una respuesta satisfactoria al hombre ante su pregunta radical: ¿Cuál es el sentido de mi existencia?”

Abordó el tema de la relatividad de la información como producto de individuos para los cuales la verdad no existe. Entonces la opinión termina por llenar el espacio que antes ocupaba la verdad. Pero una opinión, por lo general, sin bases sólidas no llega a ningún resultado práctico y sí a la frustración de una “sociedad de irresponsabilidad ilimitada”.

A pesar de todo esto, no se puede afirmar que la educación ha fallado, pero sí que no está incidiendo donde debe. Porque algo que hay que hacer con criterio y respeto es incidir en el cambio para producir mecanismo de riqueza.

El compromiso de la educación es transformar la sociedad desde dentro. Su radicalidad apunta a “realizar una labor de saneamiento material, moral y cultural, donde el hombre valga más que el dinero o las cosas materiales”. Evitar la frivolidad a toda costa.

Se trata de crear un humanismo trascendente que posibilite la construcción de un mundo más justo, más pacífico a través del enriquecimiento del saber y la solidaridad fraterna entre todos los seres humanos.

Debemos conseguir un criterio para evaluar el progreso: si la ciencia es capaz de tener grandes adelantos pero es incapaz de generar lo anterior, está fallando en algún punto.

El ser humano no sólo está para vivir, a diferencia de otras especies animales, sino para vivir cada vez mejor. No es la ley de la supervivencia lo que nos mueve, sino la perfectibilidad.

Educar el criterio y educar el espíritu es educar el carácter. Una educación vista desde su radicalidad es una educación provista para el cambio, que llevará al educando con un respeto a la norma de la verdad y de la justicia. El quehacer educativo es esencial-mente ético. Ya que el maestro es, todo él, un mensaje.



La educación: esperanza y guía para una vida lograda
Dr. Héctor Velázquez Fernández




La conferencia Educación: esperanza y guía para una vida lograda abarcó un enfoque global sobre la importancia de la educación en nuestras vidas. Desde un análisis y definición de los sistemas que moldean al ser humano, el Dr. Velázquez dio pie a responder la interrogante: ¿Por qué necesitamos educación?

“La clave de la capacidad animal es el éxito, algo que para el ser humano es una desventaja, porque a diferencia de otras especies, no lo tenemos garantizado” y debe ir construyéndolo con la educación, ya que no somos unidimensionales, ni se garantiza de forma automática el éxito, pues muchas veces no se sabe reconocer el camino hacia la prosperidad.

El entorno está definido por sistemas que conforman un conjunto de elementos con igualdad de importancia y que interactúan entre sí para que exista una armonía. Así, tenemos sistemas cerrados, conformados por un conjunto de partes que internamente interaccionan con muy poca capacidad de asimilar el entorno; sistemas abiertos, que forzosamente asimilan el entorno y dejan algo de sí mismos en éste; y sistemas libres, como el caso del ser humano, que interactúa con un límite crítico, pero también intercambia con el exterior y deja algo de sí pero también asimilan.

¿Qué puede hacer el ser humano ante esta dicotomía, cuando está sujeto por su naturaleza múltiple y que abarca varios sistemas para definirse? Ante la dualidad de ser parte de un sistema cerrado y otro abierto a la vez, el Dr. Velázquez eleva la condición de la educación como una manera de superar las limitantes y asumir el entorno como funcionalidad orgánica y dejar a su vez algo que le permita modificarlo.

En otras palabras, el hombre está en un sistema que oscila entre la estabilidad y la conquista. Lo cual no garantiza el futuro. Ningún presente, entonces, se vuelve desfuturizable. El equilibrio obtenido no genera necesariamente un equilibrio a futuro. Eso convierte a cada sujeto en un ser incompleto y por tanto futurizable. Algo que la educación debe tener presente a cada momento.

En palabras del Dr. Velázquez, hubo una estandarización en la educación latinoamericana —producto de ministros de culturas que fueron discípulos de Comte— después de los procesos de independencia, que tomó la educación como un modelo acabado y completo; pero cuya visión hoy ha demostrado tener poca solidez, lo que lo llevó a criticar la falta de reflexión en la educación actual. Alentó, a través de su charla, a no perder “esa capacidad que te permite la peculiaridad” y evitar a toda costa que “nos volvamos estándares”, pues esto nos llevaría caer en los mismos vicios en los que cayó el sistema educativo latinoamericano en su formación.

El ser humano está en constante cambio y es el maestro debe estar al tanto de esto. “Si somos biográficos, somos sujetos de crecimiento, pero también sujetos al fracaso. Y por eso todos somos resolutorios de alternativas”.

Algo está faltando en la educación, fue uno de los mensajes principales del doctor, quien agregó que no se está preparando para amortiguar el fracaso y para responder a la particularidad de cada quién. “Hay que entender que con la educación les estamos dando elementos para que el entorno sea más asimilable”. Además, permitir que cada quien manifieste su peculiaridad en ese entorno. “Esa es la labro educativa”, ya que el sujeto siempre estará en situación en que tiene que decidir.

Se necesita un criterio estable para que el sujeto pueda enfrentar el presente y entender que los desafíos de ahora no serán los mismos a los que se enfrentará en toda su vida. Pero eso no se logra sin darle elementos de prudencia. Y en esto, “la educación debe ser una brújula”.

“La mente del educando no es un vaso que debe ser llenado, sino un fuego que debe ser encendido”. Todo estándar no es suficiente porque sería como traicionar la esencia misma del individuo. Por eso la educación no debe dar respuestas definitivas, su función está en alentar a que cada uno busque respuestas. Por lo que el doctor llamó a “hacer vulnerables los conocimientos aceptados”. No para generar relativismos que obstaculicen la búsqueda del conocimiento, sino para buscar fundamentos sólidos a través de la investigación y alentar la experiencia en cada uno.

“La educación es una herramienta para crear inseguridades”, lo que llevaría al educando a buscar reconsiderar o afianzar el conocimiento. “La educación no puede ser una repetición”, ya que obtener logros, algo que para las demás especies está garantizado, hay que fortalecer el juicio crítico, el sentido de búsqueda y respetar la identidad.



La vida intelectual del profesor: pensar, leer y escribir
Dr. Jaime Nubiola




¿Cómo mejorar la calidad en la transmisión del conocimiento? Ésta es una de las principales preocupaciones del Dr. Jaime Nubiola, quien desde su conferencia La vida intelectual del profesor: pensar, leer y escribir demuestra cómo es de vital importancia para los educadores estas actividades. Ya que no se trata sólo de dar una clase sino de compartir, a través del ejemplo, una vida activa que promueva la creatividad, la identidad y la curiosidad por aprender. En pocas palabras, “el buen profesor es un intelectual que comparte su vida con los estudiantes”.

Es indudable que hay un vacío grande en los jóvenes. Una sensación de soledad que termina permeando la manera como aprenden y es el ejemplo del profesor el que pudiera entregar nuevas herramientas para enfrentar esta realidad. Los profesores no sólo enseñan por lo que dicen, sino por lo que hacen. En palabras del propio Dr. Nubiola: “si somos personas con libertad interior, lo podremos contagiar a nuestros alumnos”. Si tomamos en cuenta que “somos criaturas vivas que se alimentan de la experiencia”, el acto de pensar y de aprender de la experiencia de otros, para hacer “florecer ese jardín interior” en cada uno, debería llevarnos obtener mejores beneficios en el aprendizaje.

Pero el sistema educativo está organizado de una manera que limita el protagonismo de cada estudiante. La estandarización y a su vez el vivir como otros “quieren que vivamos” y no como cada uno escoge, limita en gran medida las facultades de los jóvenes. El profesor debe aprender a generar en cada uno de los estudiantes un interés por descubrir su propia voz interior. Generar en ellos una capacidad para pensar y expresarse a tal medida que permita que cada uno sea protagonista de su propia vida. Pero para que esto tenga resultado, el profesor, ante todo, debe ser capaz de ejercer una posición ética y tener la facultad de desarrollar en su persona aquello que desea transmitirle a sus alumnos. La lectura, como primer punto, es un paso fundamental en el desarrollo humano. Un libro puede transformar la vida de una persona y entregarle elementos que lo capaciten para el diario vivir. Cada libro, al ser un mundo en sí mismo, merece ser explorado y comprender que su contenido es una llave que abrirá miles de puertas por las que todos transitaremos. Por eso, se puede considerar que leer no es acto de acumulación de datos, sino de satisfacción y de encuentro que cada persona tiene consigo mismo.

Es la razón por la que cada lector debe buscar “libros inolvidables”, que puedan persistir en la memoria y servir de trampolín a la creatividad. Esta sensación, aunque nazca de una labor muy personal, debe expandirse hasta que nuestros actos puedan cautivar a los otros. Un desafío, que por supuesto, el profesor debe llevar a cabo de una manera pasional y elocuente en palabra y acto. Un profesor que no lea constantemente expone a sus alumnos a un análisis pobre sobre la realidad y a una visión limitada sobre el acto de crear.

En la labor docente la lectura y en especial la narrativa pueden dar lugar a relatos que impacten en los alumnos y en el propio docente. Articulan en la clase una serie de interpretaciones y reflexiones de una dimensión más humana.

Pero en el acto de leer, toda persona tiene también la facultad de dejar a un lado los libros que no le satisfagan. La lectura no puede ser transmitida por un acto de imposición. Cada libro tiene su proceso y momento adecuado en la vida de cada lector. Lo importante es no dejar de leer.

Escribir, por otro lado, es una habilidad que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida como estudiantes y que no para desde entonces. Escribir es atesorar frases a las que luego les podremos dar una vida armónica en escritos de mayor extensión. A lo largo de nuestra vida vamos acumulando momentos, sensaciones, conocimiento, que a través de la escritura podemos ir precisando mejor. El acto de escribir es también un acto de sintetizar, de sacar conclusiones y afinar nuestro conocimiento. Es también una forma de aprender a llegar a conclusiones más profundas sobre lo que se ha vivido y leído. Por lo que el Dr. Jaime Nubiola llamó a “escribir con el corazón” y puntualizó dos condiciones necesarias para cumplir con esto. La primera, es tener paz mental; la segunda, vitalidad interior y tenacidad.

No tenemos la capacidad de recordar todo, pero sí la posibilidad de volver a nuestros escritos y evocar situaciones o ideas pasadas y llenarlas de vitalidad. Algo que la experiencia del profesor, la madurez que entrega la lectura y el intercambio de ideas con otros pueden fortalecer nuestra percepción del mundo.

Un profesor que lee y escribe es siempre un mejor docente que sabrá acompañar su vida académica con disciplina, ética y profesionalismo. Algo que los alumnos podrán notar y de lo que podrán nutrirse al interactuar con un profesor al que consideran preparado, no sólo en lo académico, sino en lo humano.



Pedagogía del cuidado: aprendizajes y competencias para una educación del siglo XXI
Dr. Giovanni Iafrancesco




La idea de un siglo XXI interconectado económica, social y políticamente, no es garantía para pensar que la pedagogía está en la misma condición o deba desarrollarse como un proceso estándar obviando la identidad de cada nación o pueblo. Si bien, la tecnología y la fluidez de la información han avanzado a pasos gigantescos, el proceso pedagógico se ha mantenido estático en muchos lugares, sin mayores cambios en la forma.

Cada sociedad tiene particularidades que merecen ser atendidas para evitar una estructura estándar en el proceso de enseñanza. Creer que hay una respuesta única o un proceso infalible para educar es negarse a proporcionar herramientas pedagógicas que permitan a cada persona tomar las riendas de su formación y garantizar un mejor porvenir para todos.

La memorización en el educando puede ser tomada como un adiestramiento y no como un proceso de formación. Para esto último, se necesita de competencias que vayan desde lo afectivo hasta el saber razonar y aplicar lo aprendido. ¿Cómo desarrollar los valores y la ciencia en la educación a pesar de vivir en un mundo que está en constante transformación? Es una de las preguntas esenciales en la ponencia del Dr. IovanniIafrancesco, quien además expuso que “estamos ante una escuela que no cambia, porque no se tienen presente principios sociales. Se cree que la pedagogía es dictar clases”.

Con estos aprendizajes, expresados en competencias y desempeños, desde una “Pedagogía del cuidado” se asegurará un desarrollo humano apropiado en las nuevas generaciones, la formación integral de niños, niñas y adolescentes, el mejoramiento de la sociedad y la cultura y el desarrollo sostenible. En palabras del propio Dr. Ianfrancesco: "Formaremos personas nuevas, que den respuestas nuevas, a las condiciones nuevas del continuo devenir, con integridad, inteligencia emocional y capacidades científicas y tecnológicas".

Entre los aprendizajes necesarios está el aprender a ser, transmitido por las competencias antropológicas, las cuales entregarían a cada individuo una visión de su entorno y de la identidad. Y diferenciarlo del amaestramiento.

Reconocerseante un mundo en constante cambio significa también reconocer al otro. “La aspiración actual en la educación es que cada individuo sea tomado en cuenta por su singularidad”.

Otro aprendizaje sería el de sentir, considerado dentro de las competencias afectivas, ya que en la educación un aspecto fundamental es generar una inteligencia emocional que desarrolle empatía y simpatía en las personas en pro de una mejor sociedad.

Habló, además, del aprender a actuar, desarrollado por las competencias éticas y morales, que podría tomarse como una forma de ganar para el educando el respeto, la responsabilidad, la tolerancia, la honestidad y la solidaridad. Los valores son fundamentales para las transformaciones y el mejoramiento del ser humano en nuestro siglo.

El aprendizaje de vivir, es desarrollado por las competencias axiológicas y espirituales –que poco se enseñan hoy en día–,que son tan necesarias como el conocimiento científico.

Con la frase: “Profesor, por favor, no dé tantas quejas de sus alumnos; descúbrale, por lo menos, una competencia y un talento”, el Doctor dejó claro que hay una labor importante que debe iniciar desde la misma educación del maestro y su capacidad para desarrollar competencias axiológicas.

Pero también hay que generar el saber a través de competencias académicas y científicas, que permitan la lectura comprensiva, argumentos y bases sólidas del conocimiento. Un alumno que sea capaz de dictar un grupo de la tabla periódica, pero sea incapaz de explicar el porqué de su orden, no está teniendo una lectura comprensiva. ¿Cuál es el papel de maestro en este caso?

Todo esto se complementaría con el aprender a saber hacer (competencias laborales y ocupacionales), para generar la eficiencia y el desempeño después de ser adquirido un conocimiento. Reflexionó, además, sobre los modelos actuales y en la necesidad de buscar nuevos métodos que rescaten la singularidad del individuo y la potencie.

Aprender a pensar (competencias cognitivas), explicó el Doctor, que aunque ya se trabajan en México, también se necesita complementar con un modelo íntegro y que se pueda complementar con aprender a aprender (competencias investigativas y tecnológicas) y aprender a emprender (competencias de liderazgo y emprendimiento) que son fundamentales.

Un mensaje dentro de la conferencia fue dejar claro que “con nuestras actitudes y comportamiento enseñamos”, porque los maestro tienen también que dejar espacio para que los alumnos aprendan, más que los maestros enseñar, porque que los alumnos de este siglo podrían aprender de ese profesor que está capacitado para los nuevos retos.



Música. La clave para la transformación educativa de México
Dr. Edgar Barroso




El gusto musical puede ser distinto de persona a persona, pero lo innegable es que la música sigue siendo el lenguaje del alma. Desde que la humanidad dio sus primeros pasos, el ritmo, la expresión y el fluir de los sonidos han estado presentes. Por eso, ver las ventajas que tiene el arte sobre la salud y el gran potencial de la música en la educación nos ayudaría a mejorar la sensibilidad, la destreza y el conocimiento. Tema que con gran entusiasmo desarrolló Edgar Barroso, el día jueves, para abrir el segundo día de actividades en el Congreso Mundial de Educación.



Las ocho de la mañana no fue impedimento para que el Auditorio San Pedro estuviera casi lleno de nuevo. Y no era para menos, de una manera amena y didáctica, el Dr. Edgar Barroso cautivó a la audiencia de inmediato por su conocimiento y la sonrisa que lo caracterizó en todo el evento.

Ante la pregunta: ¿Por qué la música?, nuestro conferencista dejó claro que la intención no era que todos pudieran ser músicos, sino desarrollar el buen gusto por el arte auditivo y a través de éste estimular los sentidos y obtener otros beneficios como psicomotricidad en los niños, conocimiento de física, matemáticas y desarrollar una capacidad de concentración.

La historia también puede ser un buen argumento cuando se trata de entender la raíz expresiva y educativa de la música. Desde los inicios de la humanidad la música ha acompañado al hombre. Los sonidos iniciales seguramente fueron expresiones guturales que luego se transformaron en lo que hoy conocemos como lenguaje, pero también a través del tiempo han ido modificándose estos mismos sonidos hasta tener una ejecución cada vez más compleja y llegar al contrapunto, pero en ninguno de los casos ha perdido su sentido enriquecedor.

Todas las culturas en todas las épocas han hecho música con el fin de disfrutar y soñar, es algo innato en el ser humano. Los instrumentos más antiguos encontrados hasta ahora tienen más de diez mil años de antigüedad y fueron creados con distintos materiales, incluyendo huesos animales. Una de las curiosidades que se encuentran en los primeros instrumentos de viento es que presentan cinco orificios, lo que refleja que se usaba la escala pentatónica: “nuestra escala ancestral”.

Junto a la música también ha estado el baile. El cuerpo reacciona de forma natural a la armonía. Un buen ejemplo para entender este fenómeno lo proporcionan los niños. Si colocamos música a un infante, veremos que éste empezará a moverse sin saber bien por qué. Agitará las manos y el resto de su cuerpo. La razón es simple, la música va directo al hipotálamo. Esto también pasa con las personas adultas, que sin darse cuenta pueden estimularse y revitalizarse al momento de ejecutar alguna actividad si hay una canción de por medio.

Es casi una necesidad natural el desahogarla sensación de entusiasmo que produce un ritmo de nuestro agrado. La música es un activador natural, por eso cuando queremos hacer ejercicio, está presente. Al oír un tema, generalmente nuestra reacción natural es mover la cabeza. Todo este proceso se hace de forma inconsciente. La reacción que se produce en el hipotálamo es el responsable de esto.

Otra razón por la que la música es algo beneficioso para la humanidad, es porque también es un estimulador natural que actúa sobre la memoria. ¿Quién no ha soñado o recordado un hecho de antaño a través de un tema? Diversos experimentos se han probado en pacientes de alzhéimer, que a pesar de la pérdida parcial de la memoria, han logrado conseguir una estimulación por medio de una melodía que fue significativa en su vida.

En Inglaterra se produjo también un caso que fue documentado y mostrado por el Dr. Barroso en la conferencia. Un joven que tenía verdaderos problemas al momento de hablar fue invitado por su maestro a leer un documento mientras tenía puesto unos audífonos con un bit determinado. Esto facilitó en el alumno la forma de expresarse y la fluidez se hizo presente después de varias sesiones.

Se podrían enumerar una serie de ventajas más sobre la música pero la pregunta inicial sigue presente: ¿Por qué no se enseña más, y mejor, música en las escuelas de México? Variaspodrían serlas respuestas, pero a falta de un programa mucho más innovador que salga de la dinámica de sólo enseñar solfeo o un instrumento como la flauta (tal vez el menos aconsejable para iniciar la enseñanza musical según el Dr. Barroso), la pedagogía actual seguirá en deuda con los alumnos. Otra razón es la falta de profesores preparados para asumir esta tarea, por lo que llamó a una mejor preparación, porque la música, a fin de cuentas, no dista mucho de lo que se ha aprendido en la física o con Pitágoras.



Un modelo pedagógico que responde a las tendencias educativas del milenio
Dra. Ma. Teresa Aldrete




La doctora Ma. Teresa Aldrete, quien se ha caracterizado por su método de Los cuatro niveles de aprendizaje, inició la conferencia definiendo la época que nos ha tocado vivir.

Con un tono sereno pero cargado de seguridad, la doctora Aldrete definió la época en que le tocó crecer. Una época llena de incidentes mundiales que marcarían el nuevo siglo; diversas crisis económicas, el auge y caída del comunismo, la entrada al hogar de los equipos electrodomésticos y electrónicos, incluyendo la computadora. Esto último le significó una repercusión fuerte y que hoy en día le ha permitido generar una compañía de tecnología educativa, gracias al proceso de asimilación y provecho en la función de la educación.

Todas estos hechos históricos, puntualizó la doctora, no les afecta directamente a los jóvenes de hoy. Pero ha servido de referencia para generar un debate en el interior de su hogar hasta llevarlo a la escuela.

A su generación le tocó la época en que entraron en circulación los métodos anticonceptivos, lo que llevó a que muchas familias se caracterizaran por tener un núcleo familiar pequeño y con características distintas a las de una de mayor tamaño. Explicó que las generaciones producto de estos cambios tenían una visión diferente de la unidad y la dependencia, y esto influyó en los aspectos económico, social y hasta en la parte educativa.

Los jóvenes, producto de estas circunstancias, tuvieron un grado mayor de movilidad, ingreso a estudios de maestría en el extranjero, independencia y desarrollo de virtudes. Sinembargo, según la doctora, una familia de mayor dimensión lo vive ya dentro de su núcleo, pues están facultadas para desarrollar competencias, a pesar de las carencias que puedan tener, por la cantidad de personas que la integran. Luego está la preocupación ecológica, que a pesar de haber sido algo de alarma entre los jóvenes, no fue tomada como algo en lo que pudieran participar, sino como una función propia que tenían los gobiernos. Lo que nos debería llevar a pesar de quién es la responsabilidad de este tema, sobre todo ahora cuando hablamos de que el mundo es de todos.

Este panorama ha traído como producto a la generación llamada Milenios; hijos de padres que han viajado, que tuvieron acceso a estudios internacionales y con preocupaciones ecológicas y nuevas ideologías de tipo new age. Muy contrario a la generación Babyboom, que tenía una ideología definida, en una época de contrastes muy fuertes.

¿Influye esto en los jóvenes de hoy? El medio y el mensaje se identifican, dijo la doctora, y es la tecnología lo que define a los jóvenes y su entorno. Entonces, ¿qué pasa con los padres y maestros con el compromiso para educar a los Milenios y a los que vienen después? El aprendizaje, que tanto maestros como padres han obtenido, tiene que enfrentarse a la complejidad de jóvenes atentos y a la vez cautivos por medios electrónicos, que se diferencia de un mundo al que no se le está revelando la tecnología como a las generaciones anteriores, sino que ya está presente en sus vidas.

La educación para este milenio debería tener presente tres características especiales: la neurociencia, la globalización y la tecnología educativa.

La neurociencia y la tecnología educativa, expuso Aldrete, aunque se cuenta con ellas hoy en día, son insuficientes para entregar una educación de buena calidad en este momento. Hay que tratar de mejorar su estudio y aplicación en las escuelas. Por lo que propuso un modelo basado en las congruencias de las funciones cerebrales y los sentidos internos.

Basado en esto, pidió que se tomara atención al calendario neurológico del desarrollo. ¿Qué nos dice el calendario neurológico del desarrollo? Que hay una serie de actividades programadas genéticamente para que nosotros obtengamos la mayor madurez posible. Un cerebro maduro consiste en inhibir cierta información sensorial, pero eso no indica que no pueda estar preparado para seguir aprendiendo. Hay una función innata en el ser humano para conocer y asimilar. Y si algo caracteriza a los seres humanos es que todos queremos tener éxito. Por ello exhortó a generar programas que ayuden a madurar el cerebro y programas nutricionales como medidas prioritarias.

La neurociencia debe dar respuesta a la diversidad. Las escuelas no están diseñadas para esto y los maestros deben hacer el esfuerzo para saber qué hacer con este tema. Entender, por ejemplo, el equilibrio que hay entre cada hemisferio del cerebro, a pesar de que podamos estar condicionados por ciertas circunstancias genéticas que no definirán nuestra vida del todo.



La vinculación de las universidades y las empresas
Raúl Álvarez Carvajal M.A.




A diferencia de casi todas las otras conferencias, Álvarez se enfocó en los adultos, en los estudiantes a punto de graduarse y en aquellos que están insertos en el medio laboral y continúan sus estudios. No se enfocó en la educación básica o en los más jóvenes, sino en los egresados y en las empresas que los contratan. Lo que nos lleva a repesar la relación entre las empresas y la educación.

Con manzana en mano, como símbolo del buen maestro a quien los alumnos le brindan su afecto, explicó que no se es maestro si no se convive a diario en un salón de clases y se aprende de los alumnos. El orgullo por el oficio es esencial.

Ya con el público atento a sus palabras, Álvarez planteó la siguiente pregunta como eje de su conferencia: ¿Existe un paradigma de lo que es la vinculación entre universidades y empresas?

Puntualizó varios problemas de la educación en México, los cuales deben superarse si se desea sacar un provecho inmediato en el área educativa y laboral: recalcó la inadecuada selección de carrera, las carreras que ya no tienen vigencia, los programas obsoletos, la poca o nula selección de estudiantes, los profesores desvinculados de su profesión, la ausencia de tecnología educativa (algo en lo que casi todos los expositores hicieron hincapié también), los enfoques empresariales superados y el mercado laboral a la baja entre otros. Lo que ha hecho que muchos otros modelos educativos en el extranjero sean cautivantes para los estudiantes mexicanos, y la migración a países como Estados Unidos, Australia, India, Chile o Argentina en busca de un paradigma educacional diferente se significativa.

Ante esta interrogante, pasó de inmediato a explicar el modelo europeo llamado Tuning, nombre que significa en español: diapasón (aunque se conoce en México comoTuning, en Europa se le nombraBolognaProcess).



El modelo de la Unión Europea, con 22 años de aplicación, encierra, para el maestro Álvarez, una clave para el desarrollo, por varias razones: se sustenta en las necesidades que tienen las empresas. Lo que se hizo en el Viejo Continente es que las universidades tomaron la iniciativa de preguntarles a los empresarios qué es lo que se necesitaba dentro del área laboral, qué requerimientos y perfiles de empleados eran los aptos para los puestos de trabajo y el desarrollo del país; lo que luego les permitió unificar la educación. La vinculación pone a tono a las universidades con los empleadores.

El modelo Tuning fue producto de la coyuntura europea después de la II Guerra Mundial. Esta integración y constante flujo de personas y bienes entre los países que con-formaban las sociedades creadas después de la Guerra hizo saltar varias dudas, sobre todo cuando se trataba de que un residente de un país se trasladara a otro y sus estudios no estuvieran acordes a los requerimientos del país anfitrión.

Aunque algunas universidades privadas de México han adoptado este mismo modelo, su aplicación sigue siendo débil. En América Altina, según Álvarez, las universidades del cono sur fueron las primeras en aplicarlo y agregar otras competencias que en Europa no veían necesarias, como el caso de la ecología y la opinión de los estudiantes.

El modelo Tuning básicamente se basó en recoger información de los empresarios y verificar cuáles eran las competencias necesarias para que un universitario o egresado pudiera acceder a un buen puesto de trabajo y desarrollarse con total profesionalismo. Las universidades europeas hicieron una reingeniería en sus sistemas de estudios a partir de esta información, pero casi todas dentro del mismo consenso.

Buscar un modelo basado en los empleadores no puede estar exento de un estudio previo que debe involucrar al sector empresarial así como maestros, egresados, universitarios y asociaciones profesionales, para establecer el perfil académico y el perfil profesional. Esto permitirá desarrollar competencias integradoras.

La implementación del modelo Tuning en México garantizaría egresados aptos para el mercado laboral y por tanto, un aseguramiento de mejores puestos de trabajo con buenos sueldos. Los empleadores verían con mayor confianza el desempeño de los alumnos en sus prácticas, gracias a las competencias que se les han entregado, y podrían abrir sus puertas con mayor facilidad a estudiantes sin experiencia laboral previa.

Las empresas, además, podrían implementar sus propios planes de estudios incorporando sus propias competencias o asesorando a las universidades. Esto facilitaría de forma didáctica la capacitación de los empleados. Algo que ya se hace en el Conalep en Sonora, donde los alumnos generan su portafolio de actividades y regresan, de una forma práctica, lo aprendido a las empresas.



Estrategias educativas para el siglo XXI. Aprendizaje combinado
Lic. Maureen Priesley




La Dra. Maureen Priestley, originaria de Estados Unidos, compartió sus ideas sobre la ventaja de la tecnología en la educación y el método combinado. Esta cuarta conferencia, del segundo, día hizo motivar a varios de los asistentes a buscar formas de aprovechar elementos que tienen a la mano para desarrollar un mejor método de enseñanza.

Su conferencia arrancó explicando los provechos de internet y los desafíos que tienen los maestros ante jóvenes competentes para la tecnología.

Con la idea del “salón pensante”, la doctora abrió el debate con la siguiente paradoja: “¿Cuál es el reto que nosotros tenemos en nuestro salón de clases? El reto es que los niños no están comprendiendo lo que leen, no razonan en matemáticas ni expresan sus ideas a un alto nivel”. Ante esto, propuso un sistema creado por ella misma que contempla una etapa diferencial, una literal y otra crítica.

Estos problemas no son sólo propios de México, agregó, muchos otros países lo están afrontando. Pero hay que generar una metodología mejor que la que se ha estado aplicando hasta ahora. Esto nos llevaría a seguir varios pasos, entre los que destacó las mediciones constantes que incluyen el dónde estamos, hacia dónde vamos y cómo estamos llegando a nuestras metas. Esta metodología debe incluirse en todas las materias, ya sea Matemática, Deporte, Física o cualquier otra.

Para obtener resultados óptimos el trabajo debe ser en equipo: padres, maestros y alumnos deben estar en la misma sintonía.El panorama para los maestro de hoy es que los estudiantes están familiarizados con la tecnología, con el uso de la misma a través de muchos aparatos que los mantienen conectados a internet, pero los educadores no le están sacando provecho a esta situación.

La actualización no debe basarse sólo en el uso de la tecnología, sino también en investigar sobre los estándares locales, nacionales e internacionales del manejo de la información.

Siguiendo con el tema, la Dra. Priestley propuso la idea de que las nuevas tecnologías bien podrían ayudar con los problemas de comportamiento. Muchos de los alumnos que han sido etiquetados como TDA o TDH son los que menos presentan problemas de conducta en programas que incluyen tecnología.

La educación, agregó, queda fuera del alcance de ellos cuando los medios les son ajenos y hay que aprovechar las herramientas que tenemos al alcance para involucrar al educando y motivarlo a continuar en su labor de aprendizaje. Esto ayudaría, incluso, a subir su autoestima y hacerles ver la escuela como un sitio propicio para estar y desarrollarse.

Los niños ya tienen una cantidad de datos obtenidos de videojuegos, que tienen una complejidad elevada, del acceso a internet y a redes sociales. Son los maestros y los padres de familia los que deben ingresar a ese mundo, “la tecnología ya está y no se va a ir”. Si no estamos un paso adelante de ellos, se corre el riesgo de no educarlos.

¿Por qué son tan importantes entonces los videojuegos y los programas interactivos? Los creadores de dichos programas han basado sus creaciones en estudios de comportamiento y han desarrollado en los niños una respuesta ágil y constante a estímulos visuales y auditivos. Ante un panorama como éste, es difícil que un niño no se sienta intranquilo cuando llega a un salón de clase apagado y sin la estimulación de los videojuegos.

De antemano, todos los niños asumen que los adultos, en especial los maestros, tienen un gran conocimiento y lo que menos esperan es ser decepcionados. Un maestro, por el simple hecho de hacer uso de las nuevas tecnologías no debe nunca desvincularse o desvincular al niño de los libros, tampoco significa hacer uso de lo más novedoso del mercado. Ya que de nada sirve verse envuelto en una tecnología a la que no le pueda sacar provecho. Por esto también es importante el aprendizaje combinado.

El modelo hoy en día debe apuntar a una educación diferenciada y combinada. Mantener distintas actividades para cada tema o algo que logre la atención del educando, ya sea con equipos tecnológicos o manuales. No hay que descartar que muchas veces los alumnos traen consigo equipos electrónicos y bien el profesor puede crear actividades que involucren su uso.

Hoy la tecnología le podría facilitar la labor al maestro. Hay programas en línea que permiten hacer exámenes o trabajos y evaluarlos casi de inmediato. No hay que perder de vista que se evalúa para implementar.



Los orígenes de la equivocación
Agustín Mier y Terán




Con esta conferencia se dio cierre al ciclo individual de exposiciones. Agustín Mier y Terán, con la gran experiencia que lo acredita, llamó a alentar a los jóvenes a perseguir sus sueños, sobre todo en los estudios y a emprender nuevos horizontes. Una labor que, por supuesto, requiere de un gran apoyo por parte de padres y profesores.

Estos desafíos, recalcó, sólo serían posibles si dejáramos de mirar la educación como un medio utilitario y se rescatara el humanismo en las carreras. Para Mier y Terán es importante poder ensanchar los moldes y dejar de medir el talento simplemente por la acumulación de datos. ¿Cuántos futuros artistas, filósofos, ingenieros o científicos no se nos estarán quedando a mitad de camino por la visión rígida sobre el porvenir, heredadas de padres y profesores? Puntualizó, además, que “seguimos avanzando en el ámbito tecnológico y es paradójico que la OMS al mismo tiempo hable de que la enfermedad del siglo es la depresión”.

Uno de los orígenes de la equivocación –como explica Mier y Terán, desde su propio ejemplo de vida– es cuando los jóvenes son lanzados a una carrera determinada debido al resultado de tests vocacionales, sin haberse sentado antes a conversar con ellos a profundidad para entender sus verdaderas necesidades; también se originan equivocaciones cuando no se les explica que no sólo tienen una alternativa, sino que existe un abanico de posibilidades que puede ser explorado en cualquier momento de su vida.

A los jóvenes hay que mostrarles respeto por lo que son, por lo que hacen, y hay que buscar la forma de apoyarlos. Para apreciar el talento en ellos hay que repensar el sistema de enseñanza. No todos aprenden a la misma velocidad ni bajo los mismos intereses.

Inadecuadamente se inculca la idea, tanto por parte de los padres como desde las instituciones, de que “el éxito es proporcional al dinero” y por eso los jóvenes muchas veces están estudiando carreras que reflejan el temor de los padres y no sus propios sueños y fortalezas.

Una de las ilusiones que constantemente se repite, “es creer que una vez se escoja la carrera ya todo está resuelto”. El futuro económico de un país no se construye con profesionales en pocas áreas, sino con talentos y fortalezas de todo tipo, que no debe excluir ni siquiera la parte artística. El país está teniendo abogados, contadores, ingenieros, en grandes cantidades, pero muchos sin la pasión suficiente, porque no fueron carreras que el mismo alumno escogió. Un gran campo laboral está quedando a la deriva y se están perdiendo muchas oportunidades. El área técnica, precisó Mier y Terán, es todavía un espacio que hay que aprovechar por el bien de México.

Pero hoy en día se ha perdido el diálogo con la juventud, que es muy importante, e incluso el diálogo que el joven debe tener consigo mismo para emprender un futuro satisfactorio. Esto, desde el principio, es un fuerte impedimento para el desarrollo las capacidades innatas que cada uno tiene y debería desarrollar al momento de estudiar. Muchas de las variantes que componen el problema se relacionan con la elección de una carrera.

El desconocimiento que tienen los jóvenes sobre su propio futuro y las metas que deben alcanzar, puede tener múltiples detonantes. La carencia afectiva puede ser uno de los grandes obstáculos, pero otra puede ser el toparse con maestros que no enseñen desde la pasión, que sean incapaces de transmitir de forma cautivante un tema o que se limiten a una exposición superficial.

Otro punto a tener en cuenta es la interrelación del grupo en clase, ya que muchas veces son personas que no tienen hambre por descubrir y disfrutar de lo que están haciendo y quedan limitados nutrirse y apoyarse en su propio crecimiento; pero también hay que considerar la rigidez del sistema educativo, lo poco riesgoso que puede ser a la hora de enseñar. Los modelos rígidos dentro del sistema educativo limitan generaciones de emprendedores. La relación que puede haber entre sociología o mercadotecnia puede ser tan importante como estudiar matemáticas y música a la vez. Afrontar desafíos y tener una buena armonía social y laboral también implica una visión integral del conocimiento. No basta ser economista si no se tienen en cuenta las raíces psicológicas o antropológicas en que cada persona se desenvuelve.

“Si bien el modelo ya está complicado como para hacer que se mueva, nosotros lo complicamos más. Lo complicamos con nuestra apatía”. El sistema educativo no está adaptado para la singularidad. Mucho menos nuestra sociedad. Replantearse la situación y crear nuevos modelos es algo que cada uno debe buscar. Muchas personas emprendedoras no siempre obedecieron a los mismos parámetros educativos. Supieron, entre otras posibilidades, darle una vuelta al conocimiento, aprovecharlo a su favor y destacar sus propias habilidades.









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